sábado 25 de diciembre de 2010

va de ver

vienes poco preparado para tanto frío, y encima alemán, pienso inconscientemente, como si eso tuviera algo que ver y lo hiciera más intenso. kälte, así lo llaman ellos. me refresco la memoria y recuerdo que ese día iba a ver el christmas market germano. muy dispuesto y sumido en mis pensamientos, me infundo en un abrigo que mi huésped me da como pasaporte de salida de la casa y camino, siento el ligero viento acariciar mis mejillas, y mis orejas, al son del Nach Scratch, iban al paso de no sentir nada, como si supieran como inmunizarse ante las bajas temperaturas. me percato de que había aceptado el abrigo sin rechistar. mi mente no estaba pero algo dentro de mí premonizaba que lo iba  agradecer infinitamente, ese abrigo azul escarlata, aparentemente sencillo pero formado por no sé cuantas capas que repelían el gélido aire con mucha eficacia.
las calles germanas desprenden aroma a navidad, sonrío, me fundo con el ambiente, pido algo de beber, caliente, necesitaba sentir el calor recorrer mi cuerpo. Glühwein en mano, observo desde la distancia, me dejo contagiar, el entorno me envuelve y me invita a unirme, no noto frialdad alguna, vengo mal prevenido. no debí escuchar aquello de que lo alemanes son fríos. ¿qué significa exactamente eso?. esa condición puede ser producto de los prejuicios de uno, o de su tozudez por ver más allá, de las pocas ganas de dar una oportunidad, de darse un capricho y romper con las paredes que le impiden ver más allá de la niebla que cubre su vista. mi mente no para pero en un momento dado alguien me pide por una dirección, en alemán por supeusto, a lo que yo respondo que estaba de visita y que si podía hablar inglés, cambia de "chip" y me pregunta por eso y aquello y que si me gusta Alemania. mi mente para de especular, y veo, yo no tengo muros enfrente, observo, avisto, conecto, veo. estoy tranquilo, relajado, una sonrisa no anticipada marca mi rostro, sin barreras.