lunes 1 de noviembre de 2010

va de una pared

Pienso, miro, analizo, descomprimo cada uno de los elementos que me rodean para, en un casi desesperado intento por paralizar todo lo que me envuelve, fijar mi atención en un solo elemento. Concentración. Evito, con un gesto tajante, una de las ya más que perturbadoras interrupciones de nuestro anfitrión. Hecho.  Todo mi ambiente, tanto aquél que me abraza como el que me obstruye,  se desvanece. Se difumina. Quedamos dos. Mis ojos avizores acosan la imponente verticalidad del elemento en cuestión. Busco respuestas. Ella me mira indiferente, escondida y maquillada tras una multitud de rostros que evocan a la nostalgia, pienso que me hubiera encantado ir a un concierto de The Beatles.

Conecto. Me paso la mano por la garganta y un ligero carraspeo me hace pensar que la superficie de mi observada es similar a la de mi epíglotis, carraposa, dolorosa, que no invita a ser tan siquiera rozada. Está inacabada. Su autor pensó en romper con los moldes y dejarla así, desnuda para todos. Por eso ni los motivos de la fiesta de los muertos, ni la sonrientes caras de The Who evitan que vea más allá de tanto amalgama y disfraz, son un vano intento de curbrirse. Veo su desnudez, sus entrañas, sus materias primas, sus perfectas imperfecciones. Cada una de las porciones que, abrazadas con la fuerza del cemento y la argamasa, intentas salir a flote, a recibir a los visitantes del local y, por qué no, hacerles alguna que otra afable ragadura a su paso por el espacio que la sepra a ella de la barra. Su fiel compañera. Con la que comparte tantas historias, momentos, olvidos, sollozos, risas y tantas otras experiencias de sus visitantes que, ajenos a que ella les observa des de su inmóvil posición, dejan pequeñas huellas cada vez que cruzan las puertas de la taberna.
Santa Claus. Vuelvo a la realidad de mi acogedora atmósfera con otra desagradable intervención de nuestro huésped. Intercambio miradas, sonrisas, satisfacción y le hago un guiño afectivo a la pared, pues percibe que me alegro de estar compartiendo esos minutos, con mi más que agradable compañia.