domingo 7 de noviembre de 2010

va de una pared III

Me veo obligado a escribir de súbito, de forma improvisada, a esculpir una red de oraciones que evidencian un recorrido calcáreo de letras rocosas en una pared prostituida por fotos colgantes de algunos músicos casi olvidados. Antes de escribir sobre esta pared expectante, mi garganta me advierte que he bebido, demasiado, está seca, árida, rugosa, como la pared que creo que nunca podré definir, un parapeto centenario, amo de sus amos, abultados, sobresalientes en una superficie lisa. Todo un código que se me ocurre que podría ser aquello que es vulgar. Todos somos capaces de percibirlo. Puede que un ciego, en la misma situación, resiguiera con sus manos la pared, como si ahí hubiese un mensaje, y lo bueno sería que, tanto si lo encontrara como si no, aquellos instantes le hubiesen hecho creer en algo que posiblemente nadie sería capaz de advertir.



Litus Buixo

1 comentarios:

Carlos García dijo...

Cada uno con su mundo, con su forma de interpretar las cosas, su manera de escribir,...
Una cosa tan simple, vista desde tantos puntos distintos. Sí señor.