miércoles 3 de noviembre de 2010

va de una pared I

Me inspiro a escribir la funcionalidad de los elementos que me rodean. Mientras, refresco mi garganta con una caña y carraspeo más d lo debido por el exceso de humo inhalado. Humo que provoca el difuminado de este escenario, un local irlandés decorado como tal. No huele a madera, pero sí a cerveza.
Levanto la vista y descubro historias enmarcadas de libre interpretación, personas del pasado, relevantes o no, aunque para mí ese detalle sea irrelevante. Como toda taberna, suena a rugosidad, a batallas contadas, a citas, a recuerdos recordados, a heridas y a lágrimas por soltar. Pero también a lazos que unen, unos que aprisionan y otros que liberan.
Este sitio no es sólo lo que su definición refleja, ni lo que la vista permite observar. Es todos y cada uno de los elementos que lo conforman, de los visitantes que deciden perderse en él, de los pensamientos escuchados y también de los ocultos.




Anna Díaz García